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jueves, 29 de octubre de 2015

ADIÓS CATALPAS

        Después de la caída de dos de los árboles más hermosos que teníamos en el colegio, andábamos con la mosca detrás de la oreja y con el temor de que ocurriera lo mismo con otros árboles del patio que presentaban síntomas de decadencia y debilidad, así como signos evidentes de deterioro en tronco y ramas. Me refiero a las catalpas del patio de Primaria.

        Se avisó a los técnicos competentes del Ayuntamiento que, por supuesto, vinieron enseguida, los cuales, tras un examen a través de poda, determinaron que los árboles presentaban podredumbre, descortezado y ataque de xilófagos (larvas que se alimentan de madera enferma o en descomposición).

Ataque de xilófagos en catalpa


Podredumbre y ataque de xilófagos en catalpa


Tronco de catalpa descortezado con hongos en superficie


        El diagnóstico, evidente, estos árboles están seriamente enfermos y podrían producir algún accidente por caída de ramas o del árbol completo, como pasó con los otros.

        La solución, talar los árboles pues con una poda fuerte sólo conseguiríamos agravar el problema. Triste y dolorosa solución pero inevitable.

Operarios talando las catalpas


Troncos y ramas de las catalpas


Daños en la base del tronco de la catalpa


        Las catalpas son árboles de rápido crecimiento, con lo cual su madera es blanda y sensible a los ataques de plagas y enfermedades. Sus raíces, someras y superficiales, no anclan el árbol al suelo con fuerza y sufren con el pisoteo contínuo a su alrededor. Éstos árboles tenían aproximadamente veinte años de edad como se puede apreciar a simple vista contando sus anillos de crecimiento.

Anillos de crecimiento en tronco de catalpa


        Los operarios trajeron una máquina biotrituradora con la cual redujeron a astillas las ramas más delgadas de los árboles talados. Les pedimos unos sacos de esas virutas para echarlas al compost y así enriquecerlo con la celulosa de la madera. De esta forma, devolveremos a la tierra parte de lo que ella nos dio.

        Estamos decidiendo las especies que sustituirán a las catalpas y organizando su plantación. La vida sigue.

martes, 27 de octubre de 2015

ADIÓS OLMO

        No nos lo podemos creer, pero ha vuelto a pasar. Otro de nuestros árboles, de nuestros queridos árboles, ha caído también víctima de las lluvias, los vientos y, con toda seguridad, los años, que han dejado en él podredumbre de raíz y debilidad.

El olmo grande de Infantil, en el suelo


        Sus raíces, que se extendían por buena parte del patio, no han aguantado y, en cuanto se ha reblandecido el suelo por la humedad, se ha caído. Menos mal que no había nadie a esas horas, pues es, era, un árbol de gran porte.

Las raíces se extendían cerca de la superficie del suelo


        Su gran cepellón, al descubierto. No se aprecian raíces profundas.

Cepellón del olmo grande de Infantil


        Un examen más detenido nos revela que el centro del cepellón de raíces está comido por la podredumbre ocasionada por un hongo (se ve el micelio blanco) lo cual, con toda probabilidad, ha ocasionado el debilitamiento del árbol. 

Hongos el las raíces del árbol


        El olmo es un árbol con raíces poco profundas que sufre con la excesiva humedad del suelo. Si a ello le añadimos que estaba situado en un lugar poco apropiado, ya tenemos el cóctel completo. Habrá que sustituir éste también, como la mimosa del patio de Primaria. Esta vez, buscaremos especies con raíces pivotantes profundas, como el Almez (Celtis). 

        ¿Alguien quiere colaborar? Lo agradeceríamos mucho, en Infantil están faltos de sombra ahora.

lunes, 19 de octubre de 2015

ADIÓS MIMOSA

        Siempre es trágica la pérdida de un árbol, sobre todo cuando ese árbol llevaba mucho tiempo haciéndote compañía, dándote sombra, regalándote sus flores en el despertar de la primavera, su aroma, ...

        La mimosa del patio no ha aguantado el temporal de este fin de semana. Parece ser que la base de su tronco ya estaba tocada y no resistió las oleadas de viento.

        Creedme que lo siento, no es la primera vez que lo sufro, picad en este enlace para ver lo que me ocurrió con mi mimosa:


y duele, y duele mucho.

Mimosa abatida por el viento

        Pero la vida sigue. Habrá que sustituirla, no podemos permitirnos el lujo de perder otro árbol, otra sombra, otro amigo. Yo, personalmente, voto por un almez (Celtis australis), árbol autóctono, de espesa sombra, poco mantenimiento y que produce frutillos no tóxicos. Vosotros ¿qué opináis? Podéis proponer otro. ¿Alguien nos lo proporciona? Esperamos respuestas.